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CRÓNICA DE LA BABA DE CARACOL DEL POLITÉCNICO

February 16, 2018

 

Hola, soy Víctor Hugo Gómez Hernández, ingeniero en Biotecnología e iniciador de la investigación de las aplicaciones de la limacina de Helix aspersa Müller (baba de caracol) del Instituto Politécnico Nacional. Voy a hablarles en primera persona para contarles la historia de este proyecto, porque me parece más honesto y así no necesito ser políticamente correcto para disimular mis emociones.

 

Nuestra empresa GenEdeN TechnologieS, antes GenEden XXI, tiene sus primeros antecedentes en el C.E.C. y T. No. 6  Miguel Othón de Mendizabal del IPN, mejor conocido como Vocacional 6. Formaba parte del Programa Institucional de Formación de Investigadores (PIFI) y en el 2000 comencé en un nuevo proyecto de Aplicaciones de Secreción Glandular Dérmica en la Inhibición de Hongos dirigido por la I.Q.I. Iliana Méndez Barajas.

 

Se acercaba el concurso de Premio a Prototipos y Software y la profesora nos convocó para pensar en una idea para competir. Yo aporté la propuesta de trabajar con la secreción de los caracoles y adaptar nuestra metodología, pues había dado con bibliografía que hablaba de los antecedentes de sus propiedades gastronómicas y aplicaciones en el ámbito de la salud. Con cierta suspicacia la profesora dijo que pensaría sobre ello, ya al final decidió que el equipo apoyara mi idea, desde ese momento yo estaba a cargo.

 

Desarrollamos un método rudimentario de extracción y lo aplicamos en una crema y un gel. Lo probamos en algunos voluntarios y vimos resultados prometedores para algunas afecciones de la piel. Con todo eso ganamos el 1er Lugar en el "Concurso Premio a Prototipos y Software 2000-2001" con el proyecto “Aplicaciones Cosmetológicas de la Helicicultura*”  presentando una crema y un gel a base de limacina  (baba de caracol)  contra estrías y celulitis bautizada como Dermafem. Tal vez nos vimos osados en atribuirle dichas propiedades pero así se plasmaba en los antecedentes, aunque aún estábamos lejos de lograr las concentraciones efectivas, lo cual conseguí algunos años después.

*Helicicultura: cría y aprovechamiento de los caracoles terrestres.

 

Tuvo mucho revuelo nuestro trabajo y fuimos reconocidos por las autoridades del Politécnico, también tomando en cuenta que por mi trayectoria académica yo era una cara familiar para los directivos pues me gustaban los estudios y era dedicado, por lo que con frecuencia recibía reconocimientos, aunque ese diploma en particular Iliana decidió que lo tomara otra compañera por que según su criterio a ella le ayudaría a levantarle el ánimo (tenía problemas con su papá) y que yo ya estaba “muy homenajeado” según sus palabras literales.

 

También fuimos invitados a algunos eventos y con los demás alumnos le dimos forma a la empresa para una materia y la inscribimos en el Programa Institucional de Formación de Emprendedores (PRIFE-PEI) con el nombre de Dermafem.

 

Poco antes de que yo egresara y entrara al nivel superior Iliana registró a mis espaldas el proyecto en el PIFI ante la COFAA (Comisión de Operación y Fomento de Actividades Académicas) del IPN para obtener presupuesto, lo cual me pareció traicionero y hablando con ella me aseguró que no iba a perder derechos sobre el mismo y que buscaría la manera de becarme, cosa que no pasó por que “siendo de un nivel superior no podía pertenecer a un programa de nivel medio” según sus palabras. Además de que supuestamente los recursos los quería para un programa de reproducción de peces exóticos, pues su estrategia se basaba en presentar el informe de los resultados del trabajo del año anterior e ir adelantada con un proyecto terminado.

 

Pero la verdad de las cosas fue que sí, yo llegué a ver las peceras funcionando un tiempo cuando la visité un par de meses después, pero no duraron mucho, con la atención de los medios y las ofertas de capitalizar nuestro proyecto, Iliana retomó el trabajo sin mí. Yo me enteré por la televisión, a sus nuevas alumnas las presentaba como el talento naciente en las entrevistas, y también hizo equipo con algunos profesores que nos habían asesorado, a los cuales  desechó cuando comenzó la discordia por los ofrecimientos de dinero*, pude hablar con uno de ellos e Iliana misma me dijo que no valían la pena pues nunca se ensuciaron las manos trabajando. Incluso le puso candado a las puertas del laboratorio, me lo contó el I.B.Q. Ruperto Hernández Díaz que fue mi profesor y también tenía proyectos ahí, en ese momento ya era jefe del departamento de vinculación, tuvo un desencuentro con ella por que ni él mismo tenía acceso sin su permiso, hasta la enfrentó diciéndole que si él quisiera saber algo del proyecto, no se lo pediría a ella, pues él sabía que el verdadero iniciador era yo.

 

Ahora nadie podía pasar a ver a la profesora sin que un “cuerpo de seguridad” conformado por los alumnos  salieran a cortar el paso. Era muy triste lo que había pasado en ese laboratorio donde en otros tiempos era emocionante ver a los alumnos haciendo experimentos interesantes y que me inspiraban para hacer cosas grandes como ellos.

Así eran las cosas el día que fui a hablar con ella después de llamarle por teléfono para ver como iban a quedar nuestros intereses (admito que tal vez me escuchaba molesto y con justa razón creo yo), pero me recibió  hostilmente y a la defensiva, asegurando que le había ofendido mi tono al teléfono y que no tenía ningún derecho de pedir nada, que ella había defendido el proyecto cuando nadie creía en él y que había cambiado todo el planteamiento. Que ahora no quedaba nada de lo que yo propuse y que si bien fue mi idea y mi iniciativa, ella le había dado nueva forma. Que mucha gente se había parado ahí reclamando la originalidad del proyecto y si acaso yo era el único con derecho de estar ahí, pero que aún así  lo que yo hice no tenía nada que ver con su nueva fórmula y que incluso ya tenía la patente, y otras más (fue otra mentira por que hizo el trámite pero fue rechazada por que como extracto natural no es patentable y no pudo dar sustento teórico ni demostrar los supuestos beneficios de su producto).

 

Llegó a decir que hasta había pensado en buscarme algún día para apoyarme, pero que no tenía mis datos, a lo que respondí que ella sabía dónde estudiaba y además tenía los datos de los otros compañeros, pero contestó contradictoriamente que “no era su obligación”, que yo no la busqué hasta ese momento pero que con mi actitud me olvidara de cualquier beneficio* (yo había quedado huérfano y mi situación económica era muy precaria y ella estaba al tanto, incluso conoció a mi mamá adoptiva cuando la invité a Los Pinos a la ceremonia de entrega de la Presea Lázaro Cárdenas). Con ánimo de ver hasta donde llegaba le propuse hacer borrón y cuenta nueva y darle continuación al proyecto, escalando el proceso, pero ella dijo que estaba muy herida y “algo se había roto dentro de ella” y que tenía que pensarlo, por que en ese momento estaba tan herida que yo ya conocía la respuesta. Como vi que era causa perdida le dije que en todo caso yo iba a pelear por el reconocimiento, que era lo único que pedía y ella respondió: “estás en tu derecho”. Fue la última vez que vi a Iliana, la misma persona que me había dado este consejo: “muchos van a querer ser tus amigos por que van a buscar beneficiarse de ti, no confíes en nadie”, tenía toda la razón.

 

*Hubo rumores de ofertas que le habían hecho hasta por dos millones de dólares por la formulación, los cuales no pude confirmar pero que escuché de parte de profesores y uno de los directivos del mismo C.E.C. y T No. 6, el que había sido mi profesores de biología y ahora se encontraban en cargos administrativos (incluso en la academia de biología era bien conocido mi caso por que me acercaba mucho a ellos buscando la asesoría para desarrollar el proyecto y además fui ganador de la olimpiada nacional de biología de ese periodo).

 

Así la discordia mal logró el laboratorio y el proyecto pues por la prisa de tener algo qué vender no se profundizó debidamente en el escrutinio de las moléculas activas y se empezaron a sacar cosas de la manga que carecían de fundamento y rigor científico, propiciando que se le perciba como “producto milagro”. Eso lo discuto en otro artículo de este blog.

 

Incluso teníamos mal identificada la especie, creíamos que era Helix pomatia, la especie que se consume en España, pero en mis trabajos en el nivel superior la identifiqué adecuadamente como Helix aspersa variedad Müller, el caracol mexicano, y cuando lo hice público en mis trabajos y en mi portal web, de ahí muchos tomaron la información para abanderarla como suya. Lo importante de éste tema es que aunque las diferencias entre la limacina pueden ser sutiles, lo crítico es que algunas especies como el caracol gigante africano (Achatina fulica) son portadores de parásitos peligrosos transmisibles al ser humano, y en Colombia quisieron explotarlo sin tomar esto en cuenta y ahora es un problema de seguridad pública. Esto es una muestra de lo que provoca la codicia y de cómo se ha mal logrado la investigación seria gracias a estas actitudes.

 

Yo busqué el apoyo del Instituto Politécnico pero las autoridades se lavaron las manos, me dijeron que estaba en mi derecho de pelear pero nadie me dio el respaldo, iba de por medio el prestigio de su planta docente  y de sus investigadores. De tal modo que como nadie me defendió, entonces me defiendo yo sólo y por eso escribo aquí, en mi blog.  

 

Lo último que supe de Iliana es que malbarató la fórmula por 40mil pesos pues le faltaba mucho sustento, su producto lo vendía en las tiendas de Polisalud como el gel Iliana Méndez, esa marca si la pudo registrar.

 

Desafortunadamente lo anterior no fue mi único obstáculo, debido a la difusión mediática, surgieron muchos productos que se abanderaban como el producto original. Incluso hubo algunos que se adjudican la patente desde 1995, supuestamente aunque cuando iniciamos nuestro trabajo revisamos exhaustivamente el estado del arte y no había nada publicado ni relacionado ni parecido a nuestro enfoque. Sólo antecedentes bibliográficos de la medicina greco-romana y de la edad media que se agrupaba en la misma categoría de los usos de las sanguijuelas.

 

Entonces como estaba por mi cuenta, retomé independientemente el trabajo y me propuse mejorar todos los procedimientos y detallar y estandarizar la técnica.

 

Mientras cursaba la carrera de Ingeniería en Biotecnología en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI) del IPN, trabajaba en mi proyecto como iniciativa independiente mientras también participaba en otros proyectos de investigación para seguir formándome y por tener acceso a las becas.

 

Aplicaba un enfoque más riguroso para fortalecer la parte técnica de mi proyecto y también comencé a darle forma al aspecto empresarial, en 2004 lo inscribí en el PRIFE-PEI y en 2005 tuve la oportunidad de exponer mi trabajo en el 6o Encuentro de Emprendedores y Empresarios con cede las instalaciones del CANACINTRA. Poco después el PRIFE-PEI cambió de nombre y hora se llamaba Programa Poli-Emprende y en 2006 lo registré para validar mi servicio social.

 

Hice un estudio sobre la factibilidad técnica y económica de trasladar el proyecto a nivel industrial, además de rediseñar las formulaciones para maximizar los resultados en la piel y recuperar prestigio frente a la mala publicidad. Comencé con un exhaustivo escrutinio de los remedios botánicos de la medicina tradicional mexicana, china y ayurveda para identificar cuáles elementos eran compatibles con la limacina de caracol de tierra Helix aspersa Müller. En esta etapa sólo contaba colaboración esporádica de un par de colegas que desistieron por enfocarse en sus prioridades; decidí registrar mi trabajo como proyecto terminal de titulación para darle validez y contar la asesoría de algunos tutores, pero desarrollarlo fuera de las instalaciones institucionales salvo algunos experimentos muy específicos para no volver exponerme al plagio. Registré mi trabajo como opción de titulación por Proyecto Terminal bajo la modalidad de Microempresa con el título "Construcción de un Criadero Helicícola Acoplado a un Sistema Hidropónico", un estudio completo y plan de negocios que trataba desde la cría tecnificada Helix aspersa Müller y su aprovechamiento integral como alimentos y para la producción de mis fórmulas dermocosméticas,


Haciendo mejoras continuas en la formulación de los productos, se hicieron pruebas con un grupo pequeño de personas que comprobaron sus bondades. Para hacer crecer el proyecto GenEden XXI, a finales de 2007 se aprobó su afiliación al Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica del Instituto Politécnico Nacional (CIEBT), presentando una crema sólida de color arena bautizada como Heliderm, la cuál tuvo su debut en la Expo-Spa 2007. Actualmente ya no estamos incubados, pues nos constituimos como empresa y seguimos con un proceso de mejora continua tanto en las formulaciones como en concepto y diversidad.

 

Ahora seguimos trabajando duro para aclarar mucha información distorsionada que circula en los medios, tanto en lo relativo a los fundamentos técnicos (si funciona, por que funciona, o si es un fraude), como al origen e historia del desarrollo y la gente que se adjudica mi labor y se pelea el protagonismo de esta historia, como el que se dice ser “el original del Politécnico” de “la auténtica baba de caracol”  el Ingeniero Raúl Gerardo Espinosa Torres; El I.Bt. Rosendo Emisel Fonseca Jaimes que siendo mi colega se presentaba como descubridor de mi trabajo cuando hacíamos negocios, y hasta los dueños de la marca Productos Innovadores del Canal, 40 con los que terminamos relación en el 2010 y siguen vendiendo sus productos asegurando que aún soy yo el que los manufactura.

 

Ha sido muy amargo enfrentar cómo la gente sin escrúpulos ha prostituido el trabajo inicial que hicimos mi equipo y yo en el Politécnico,  pero nos hemos apegado a la estrategia de continuar mis desarrollos con seriedad, hacer comprobaciones, desmentir los mitos y relatar la crónica de lo que me toco vivir de la manera más objetiva posible, haciendo los malos sentimientos a un lado en pro de entregar lo mejor que tengo para que mi calidad hable por mi.

 

Mucha gente entró al proyecto y muchos se fueron, muchos se tomaron ventaja y otros nos dieron esperanza, muchos nos dieron la espalda y otros nunca dejaron de creer. Incluso después de accidentarme gravemente, cuando el proyecto GenEdeN XXI agonizaba, así nombrado entonces, aún tenía pulso y me sacó adelante.

 

Ahora con nueva sangre y con una nueva fuerza somos GenEdeN TechnologieS, queremos mostrarle al mundo lo que hemos creado y lo que podemos hacer, por que nuestra pasión es innovar y reinventar el mundo junto con aquellos que creen en lo mismo que nosotros.

 

 

 

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